Solo hay dos tipos de carreteras.

Junto al parking de una playa que no llegaremos a visitar, comienza una pista de tierra. Lo suficientemente ancha como para saber que no es muy secreta, y grande, quizá de camiones en una obra. Un cartel. Parece que están rehabilitando un pequeño puerto de pescadores locales. 

La pista discurre en perfecta línea recta, y al final, debido a un pequeño alto, la vista se corta de golpe, y no se alcanza a ver más. A la derecha, la rompiente, a escasos metros de la pista que la sigue. No se podría decir que fueran acantilados - como los que hay mas al sur, de pizarra negra y muy altos, y con un desnivel por el que no querrías pegar un resbalón - pero lo suficiente como para querer acercarse, y pasar un rato. Además hay una pequeña construcción al borde, no es una casa, pero puede ser una buena foto. No podemos evitarlo, y giramos el volante.

Después de ponerse el Sol, y hacer unas cuantas fotos malas del paisaje, un grupo de gaviotas que descansan en las dunas se alborota y echan a volar. Me regalan una buena foto. Tras visitar el lugar, quiero volver, y quiero ver el puerto. 

Al regresar cojo la cámara, y fotografío el final de la pista, no sé a donde va pero me inquieta, aprovecho que Carmen está en frente mío y en primer plano, para dar profundidad a la foto. Es buena. Después en el coche, y ya en la carretera de vuelta, anocheciendo, enciendo los faros, agarro la cámara y disparo en larga exposición mientras conduzco. Pienso en cómo darle énfasis a la carretera. Al fín y al cabo es ella quien me lleva a esos lugares, merece ser protagonista. La carretera es larga, de varios kilómetros, y llena de baches, cruza un bosque de pinos y solo estamos nosotros. La radio está rota. No podemos escuchar música, este año no hay Led Zeppelin. Bajo la ventanilla, conduzco despacio, y trato de disfrutar el momento.

Lugares desconocidos, que una vez conocidos, pasan a ser puntos en un mapa que no está publicado. Que se traza a base de kilómetros, playas, amigos, amores, años, y carreteras desconocidas. El Portugal que visito una y otra vez, intentando que cada viaje vuelva a ser único.

Solo dos, las que sabes a donde van, y las que no.

Pablo

Alentejo. Portugal, 2015

Alentejo. Portugal, 2015

Alentejo. Portugal, 2015

Alentejo. Portugal, 2015

Alentejo. Portugal, 2015

Alentejo. Portugal, 2015


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